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Hna. Esperanza Ribas Ribas

“Estoy a la puerta y llamo”.

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En este ambiente litúrgico palautiano, las mártires y el Beato Francisco Palau, celebramos el “paso a la Vida” de nuestra querida HERMANA ESPERANZA RIBAS RIBAS.  El 5 de noviembre el Señor la invitó a participar en el Banquete del Reino, donde ha entrado gozosa con su lámpara encendida y su vestido de fiesta, tejido de fidelidad vocacional y de entrega a Dios y a los hermanos. Ha fallecido a los 86 años de edad y 61 de Vida Consagrada, en la comunidad “Santa Teresa”, Enfermería Casa Madre, Barcelona.

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Camino recorrido 

Hna. Esperanza nació en un hermoso lugar palautiano, San José (Ibiza), el día 20 de agosto de 1931 y profesó como Carmelita Misionera en Pamplona el día 10 de julio de 1956. En su trayectoria vocacional y apostólica podríamos destacar muchos gestos de disponibilidad y de servicio, de sencillez y bondad de corazón; gestos que quedan escritos en el libro de su vida. Con gratitud reconocemos la obra de amor que el Señor ha ido haciendo en su existencia, valoramos su servicio a la Iglesia y a la Congregación. Recordamos, también, las comunidades que han gozado de su fraternidad y compañía: Beasaín (Guipúzcoa), Miño y Betanzos (La Coruña), Medina del Campo, San Sebastián -“Mater Carmeli”, Burgos -“El Carmen”, Valladolid, Villafranca de Navarra, Salas de los Infantes (Burgos), Zaratán (Valladolid) y Vitoria -“Mater Carmeli”. En el año 2012 fue trasladada, por motivos de salud, a la enfermería “Santa Teresa”, Barcelona; en esta comunidad ha vivido, con fortaleza de ánimo, el avance progresivo de su enfermedad y, con paz y serenidad ha partido hacia la Casa del Padre, donde ya está gozando de su presencia.

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Huella que ha dejado:

La huella de Esperanza en el camino vocacional refleja su respuesta fiel y generosa a la llamada del Señor; su actitud orante y contemplativa; su espíritu fraterno y su capacidad para crear buen ambiente en las comunidades; su buen hacer en la atención a niños y ancianos; su generosidad en los servicios comunitarios y, especialmente, en la confección de ropa para hermanas y novicias; su paz, paz que vivía y contagiaba; el cariño a su familia, al Padre Francisco Palau, a su Isla de Ibiza, a las Carmelitas Misioneras y a todas las personas con las que convivía y trabajaba; su sentido de pertenencia y su gozo de vivir en el Carmelo Misionero. 

 

Nos unimos en oración; damos gracias por la vida y la entrega de nuestra Hna. Esperanza. Esperamos que interceda por nosotras ante el Padre. Que su testimonio nos ayude a vivir más plenamente el amar a Dios y a los hermanos, al estilo de Francisco Palau y de nuestras mártires.  

 

 

¡Felices fiestas palautianas!

 

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 6 de noviembre de 2017



Hna. Ascensión Martínez Ibáñez »

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