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Hna. María Esteibarlanda Aizpurua

“Estoy a la puerta y llamo”.

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Os comunico que tenemos una nueva intercesora en la casa del Padre, la segunda en este año 2018. El día 21 de enero, el Señor llamó a nuestra querida HERMANA MARÍA ESTEIBARLANDA AIZPURUA a participar en el Banquete eterno, donde el gozo durará para siempre. Ha fallecido a los 92 años de edad y 64 de Vida Consagrada, en la comunidad “Mater Carmeli”, enfermería de Vitoria.

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Camino recorrido 

Hna. María nació el día 1 de noviembre de 1925 en Elorrio (Vizcaya) y profesó en el Carmelo Misionero el día 3 de marzo de 1953 en el noviciado de Pamplona. En su trayectoria vocacional ha vivido y realizado diferentes actividades apostólicas; destacamos su trabajo en enfermería, cuidando con delicadeza y profesionalidad a los enfermos en Clínicas y Hospitales, también a nuestras hermanas mayores; siempre en servicio desde diferentes responsabilidades. La recordamos en las comunidades de Pamplona “San Francisco Javier”, Barcelona-Casa Madre, Valladolid “Sanatorio del 18 de julio y Residencia Sanitaria”, San Sebastián-Clínica “San Antonio”, Torrelavega “Nuestra Señora del Carmen”, Villafranca de Oria, Bilbao “Virgen de Begoña”, Torrelavega “Nuestra Señora del Carmen”, Oviedo, Vitoria “Virgen Blanca” y Pamplona “San José”. Finalmente, en el 2009, fue destinada a Vitoria “Mater Carmeli”, enfermería, allí ha vivido los últimos años de su existencia y donde ha recibido la llamada del Señor a la eternidad. 

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Huella que ha dejado:

La huella que nos ha dejado nuestra Hermana la podemos resumir en tres palabras: vida entregada gratuitamente. Hna. María era una persona buena de corazón, sencilla y acogedora, atenta y educada en el trato, amable y bondadosa, muy responsable en los trabajos y servicios que la Congregación le ha confiado. Mujer de fe profunda y fuerte en el sufrimiento, como nos lo ha manifestado en el proceso de su enfermedad. Detallista y agradecida y, lo ha sido hasta el final de su existencia, no con palabras, por su limitación, sí con gestos y silencios.

Como familia que se alegra y sufre, que ora y comparte, nos unimos en acción de gracias por la vida y la misión de nuestra Hermana; pedimos para ella la Pascua eterna y le confiamos el caminar de la Provincia en esta etapa precapitular. 

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 21 de enero de 2018



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