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Hna. Mª Pilar Jaén Jaén

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Nos acercamos a la Pascua y, en este camino hacia la meta, nos ha precedido nuestra querida HERMANA MARIA PILAR JAÉN JAÉN. El día 14 de marzo de 2018 el Señor la llamó a participar en la Pascua eterna y a celebrar el encuentro definitivo con el Resucitado. Con paz serena, a pesar de su deterioro cognitivo, se ha presentado ante el Señor con vestido de fiesta, el que ha ido tejiendo generosamente a lo largo de sus 81 años de edad y 56 de Vida Consagrada. Falleció en la comunidad “Santa Teresa”, Torremolinos (Málaga).

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Camino recorrido 

María Pilar nació el 3 de mayo de 1936, en El Mirón (Ávila) y profesó como Carmelita Misionera el 13 de mayo de 1961 en el noviciado de Pamplona. En su trayectoria vocacional ha vivido y trabajado por el Reino en diferentes lugares provinciales; señalamos los más significativos. Del 1960 al 1993 estuvo en las comunidades de Cataluña: Casa Madre “San José” y “Santa Teresa”; en “Santa Cruz de Vallcarca” y en Tarrasa. En el 1993 fue traslada a la casa provincial de Madrid donde estuvo un tiempo y posteriormente fue destinada a la comunidad de Parla (Madrid). En el 2009 se incardina en la comunidad “Santa Teresa” de Torremolinos; en esta comunidad de la enfermería ha ido asumiendo el misterio de la muerte y la resurrección con actitud serena, confianza en el Señor y gratitud a quienes la cuidaban; ahora, ya está gozando de la plenitud de la Vida.

 

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Huella que ha dejado:

Recordar a María Pilar es reconocer su huella vocacional, en la que destacamos su sentido de Familia, el interés por las hermanas y su oración constante por la vida y misión de la Congregación. La bondad de corazón, el gozo de vivir en comunidad, la sonrisa permanente, la paz y la confianza grande en el Buen Pastor que guiaba y conducía su vida. Su agradecimiento. En su lenguaje y, con palabras ininteligibles, mostraba su gratitud a todas y por todo. El testimonio de las hermanas de su comunidad coincide con esta huella, dicen así: “¡Gracias Pilar! Nos has dejado una buena herencia. Nos quedarnos con la bondad, la felicidad que siempre nos has mostrado, aún en medio de tu enfermedad; la paz que nos has regalado…”

 

 

Nos unimos como Familia para dar gracias al Señor por el testimonio de su vida, por la hermosa página de la historia que ha escrito; hoy son luz para las que seguimos a Jesús como Carmelitas Misioneras. Contamos con su intercesión ante el Padre.

 

 

 

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 22 de marzo de 2018



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