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Hna. Mercedes Izco Ilundain

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Con dolor y esperanza os comunico el “paso a la Vida” de nuestra querida HNA. MARIA MERCEDES IZCO ILUNDAIN que ha fallecido el día 19 de enero de 2019. Las palabras de San Pablo: “he llegado a la meta en la carrera...” las podemos aplicar a nuestra Hermana. Si, ya ha llegado a la meta, ya se ha encontrado con Jesús, a quien tanto amó y a quien se entregó de por vida con tanta generosidad. La enfermedad, el sufrimiento la han llevado a vivir más  unida al Señor. Se sentía preparada para acudir a la cita y celebrar la Pascua Eterna.

 

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María Mercedes nació en Añorbe, (Pamplona), el día 28 de septiembre de 1939 en una familia de vivencia cristiana y amor a la Virgen carmelitana; familia que ha enriquecido al Carmelo Misionero con el don de dos de sus hijas. Hna. Mercedes ingresó en el noviciado de Pamplona y profesó el 12 de mayo de 1956. En su trayectoria vocacional ha vivido y realizado diferentes actividades apostólicas y de gobierno en las comunidades de Pamplona: “San Francisco Javier” y Santa Lucía; Barcelona: “Casa Madre San José”; La Habana: “Nuestra Señora del Carmen”; Cuzco: “Colegio El Carmelo” y Lima: “El Carmelo”; Roma: “Padre Palau”; Villava: “Santa Teresa”; Vitoria: “Santa Teresa”; Burgos; “El Carmen”; San Sebastián: “San José”; Pamplona: “San José”. En esta última comunidad donde la hermana llegó en mayo del 2017 recibe la llamada del Amigo a quien ya había entregado su vida entera. Hermana Mercedes trabajó en la Congregación en diferentes servicios, tanto en España como en Cuba, Perú, y Roma, en la Formación y Gobierno, servicios que siempre realizó con gran esmero y responsabilidad. Sus 62 años de vida religiosa han sido un testimonio de creciente fidelidad al seguimiento de Jesús y de entrega generosa a las hermanas y a las personas a las que sirvió en su misión.

 

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Las hermanas que han convivido y trabajado con ella dan testimonio de que Mercedes era una persona buena, muy alegre, sencilla, acogedora, amable, disponible. Mujer de fe profunda y muy fuerte en el sufrimiento, como lo ha manifestado en su enfermedad. Detallista y agradecida, lo fue hasta el final.

 

Gracias, Mercedes por tu vida, tu vocación, por tu entrega y servicio a la Iglesia y a la Congregación. Sabemos que estás compartiendo, con todos los elegidos, el Banquete del Reino y nos alegramos de que hayas “recibido la corona de la victoria y entrado en el gozo de tu Señor.” Seguimos contando con tu intercesión ante el Padre. ¡Feliz Pascua eterna!

 

 

 

 

Madrid, 19 de enero de 2019

Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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