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Hna. Ana Mª Oyarbide Esnaola

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Con la esperanza en el Dios de la Vida os comunico que nuestra querida Hna. Ana María Oyarbide Esnaola el día 30 de enero de 2019, ha sido llamada por el Señor para gozar de la Pascua eterna y disfrutar del encuentro definitivo con el Resucitado donde, sin duda, canta ya las misericordias del Señor, junto con todos los elegidos que nos van precediendo. Ha fallecido a los 95 años de edad y 66 de Vida Consagrada en la comunidad “Mater Carmeli” enfermería de Vitoria, (Álava).

 

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Hermana Ana María nació el día 5 de enero de 1924, en Villafranca de Oria-Ordizia (Guipúzcoa) y profesó como Carmelita Misionera el día 29 de agosto de 1952 en Pamplona.

Recordamos su  trayectoria vocacional y apostólica en el Carmelo Misionero; a lo largo de sus 66 años de Carmelita Misionera ha vivido y trabajado en las comunidades de Pamplona: “San Francisco Javier”; Barcelona-Casa Madre: “San José”; Usúrbil-San Sebastián: San Esteban; Valladolid: Sanatorio 18 de julio y en Vitoria: “Virgen Blanca” y “Mater Carmeli”. El año 1990 fue destinada a esta última comunidad “Mater Carmeli” de Vitoria. Después de jubilarse siguió trabajando activamente en la enfermería provincial, cuidando con mucha dedicación y delicadeza a las hermanas mayores y enfermas, también en la enfermería de los Padres Carmelitas y en la secretaría del Instituto de Vida Religiosa de Vitoria. Finalmente, en el año 2017, por motivos de salud, tuvo que integrarse en la enfermería; su presencia ha sido edificante, ha vivido con paz y gratitud, aceptando su limitación y dejando que los demás la cuidaran.

 

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Hna. Ana María ha dejado una hermosa huella en su trayectoria vocacional, huella que permanece; recordamos su entrega y fidelidad; el espíritu de oración y vivencia teologal; su paz y espíritu de servicio; la acogida y bondad; el trabajo incansable y su responsabilidad. Se interesaba por todas, era detallista y servicial, buscaba el bien común y estaba disponible para quien la necesitara. Recordamos, de manera especial, la serenidad con la que ha vivido en la enfermería.

 

 

 

Damos gracias por su vida y misión en el Carmelo Misionero. Ella ya está gozando de la presencia del Señor, como era su deseo. Las últimas palabras que pronunció en el Hospital Santiago de Vitoria donde falleció fueron: “Estoy bien, muchas gracias a todas; me voy a la casa del Padre”. Esta oración al final de su vida transmite su testimonio de fe y confianza a quien ha entregado su vida a Dios y a los hermanos.

 

 Madrid, 1 de febrero de 2019

Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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