volver arriba

Hna. M Soledad Lopategui Laucirica

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

FOTO

En comunión y esperanza con toda la Iglesia que, con gozo, la Pascua del Señor Resucitado, celebramos el “paso a la Vida “de nuestra querida Hermana Soledad María Luisa LOPATEGUI LAUCIRICA. En este día, 21 de abril, el Señor la ha llamado para celebrar, junto con el Resucitado, su Pascua eterna. Tenía 83 años y 62 de Vida Consagrada. Ha fallecido en la comunidad “El Carmen” de Burgos donde había llegado en 2017.

FOTO

Hermana Soledad nació en Mújica (Vizcaya) el 7 de febrero de 1936, en el seno de una familia cristiana y con un gran amor a la Virgen Carmelitana, y que enriqueció el Carmelo Misionero con dos de sus hijas. Este amor despertó en ella el deseo de entregarse a Dios en servicio a la Iglesia. Soledad ingresó en el Carmelo Misionero el año 1955 y profesó en Pamplona el 11 de mayo de 1957.

En su trayectoria vocacional y apostólica, podríamos destacar muchos gestos evangélicos. Supo vivir siempre con un espíritu alegre y con mucha generosidad en diferentes servicios de la Congregación. En los primeros años de su profesión, fue en la enseñanza, más tarde en sanidad. En ambos servicios Hna. Soledad ha realizado su misión con gran delicadeza, responsabilidad y profesionalidad sin mirar el tiempo, ni el cansancio; siempre cercana y atenta. La recordamos en las comunidades de: Pamplona: “San Francisco Javier”; Lesaca, “Santa Teresita”; Zaragoza: “El Carmelo”; Usurbil (Gipuzkoa): “San Esteban”; en Burgos, dos comunidades: “El Carmelo” y “San Rafael”; Barcelona; “Santa Cruz de Vallcarca”; Pamplona: “Santa Lucía”; Villava (Navarra): “Santa Teresa”; La Coruña: “Sagrado Corazón” y “Virgen del Carmen”; Santander: “San Cándido”; Burgos: “El Carmen”. Es en esta última comunidad donde la encuentra el Señor con la lámpara encendida y la invita a gozar para siempre en su Reino de Paz.

FOTO

A hermana Soledad se la recuerda como una mujer de fe profunda, amante del silencio, de la oración. Fuerte en la enfermedad que la aquejó bastante en los últimos años. Deja una profunda huella en su caminar y un gran testimonio de fidelidad y entrega al Señor. Muy amante de la Virgen, vivía con gozo su consagración a Dios y su servicio a la Congregación y a la Iglesia.

 

 

Gracias Soledad por la huella que nos dejas en tu caminar en la Viña del Señor. Gracias por tu entrega generosa, por el testimonio de tu vida, vocación y servicio. Intercede ante el Resucitado y ante Nuestra Madre por la Iglesia y por el Carmelo Misionero para que, como mujeres consagradas, crezcamos en comunión y esperanza y permanezcamos siempre fieles a nuestra vocación al servicio de la Iglesia por la extensión del Reino.

                                 Madrid, 21 de abril de 2019

Hna. Carmen Ibáñez Porcel



« Hna. M Pilar Ayerdi Chiniestra Hna. M Pilar Arteta Vizcar »

¿Quieres recibir en tu email nuestro boletín informativo? Es fácil: apunta tu dirección de correo electrónico.