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Hna. M Pilar Ayerdi Chiniestra

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Como Iglesia y como Familia vamos acogiendo, en comunión y esperanza, la “llamada a la Vida” de nuestras hermanas. En este comienzo de mayo, mes dedicado a Nuestra Madre, y en este día que la Iglesia celebra la fiesta de San José Obrero, nos ha dejado nuestra querida hermana MARIA PILAR AYERDI CHINIESTRA, para participar del gozo y de la Paz del Resucitado. Ha fallecido en la Comunidad “El Carmen” de Burgos a los 86 años y 59 de vida consagrada. 

 

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Hermana María Pilar nació en Zaragoza, el 17 de octubre de 1932. Realizó el Postulantado, noviciado y su formación inicial en la comunidad “El Carmelo” Lima (Perú) y profesó como Carmelita Misionera en la misma ciudad, (forma parte del primer grupo de novicias en Perú). El juniorado lo efectuó en Buenos Aires (Argentina) con cuatro hermanas peruanas de la misma tanda e hizo los votos perpetuos el 6 de marzo de 1965 en la comunidad “San Ignacio” de Wilde (Argentina). Después de unos años en Argentina, en 1970 viene a España y en España continúa su misión apostólica.

Recordamos su trayectoria vocacional y apostólica en el Carmelo Misionero. A lo largo de sus 59 años ha vivido y realizado diferentes actividades apostólicas tanto en Perú y Argentina, como en España. Destacamos su entrega y disponibilidad en los diversos servicios realizados. En el campo de la educación, (fue una gran educadora), así como en la administración, secretaría y misión Ad Gentes. Las comunidades donde realizó su misión son: Buenos Aires: “Mater Carmeli”; Wilde: “San Ignacio”; Zaragoza: “El Carmelo”; San Sebastián: dos comunidades: “El Carmelo” y “San José”; Barcelona: “Santa Teresa de Jesús”; Santa Lucía de Gordón (León): “Nuestra Señora del Camino”; Burgos: “El Carmen”; Santander: “San Cándido”; Zaratán (Valladolid): “Santa Teresa del Niño Jesús”; Pamplona: “San Francisco Javier”: Burgos: “El Carmen”. Ha sido en la enfermería de esta última comunidad donde ha vivido la última etapa de su vida y donde el Esposo la ha encontrado con la lámpara encendida.

 

 

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Sus años de vida religiosa han sido un testimonio de creciente fidelidad al seguimiento de Jesús y de entrega generosa a los hermanos. Realizó su misión siempre con gran responsabilidad y profesionalidad especialmente con los niños en nuestros Colegios, en la catequesis, disponible para cualquiera de las diferentes actividades de las comunidades por donde pasó. Amaba a la Iglesia y a la Congregación.

Gracias, María Pilar por tu vida y vocación, por tu entrega y servicio a la Iglesia. Sabemos que estás compartiendo, con tantas hermanas nuestras, Carmelitas Misioneras el Banquete del Reino. Nos alegramos contigo de que hayas participado ya del gozo de tu Señor y seguimos contando con tu intercesión ante el Padre. ¡Feliz Pascua eterna!

Madrid 1 de mayo de 2019

Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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