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Bienaventuranzas de la Carmelita Misionera

En el aniversario del nacimiento de Francisco Palau 29/XII/1811

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Queridísimas Hijas:           

“Vosotras habéis tenido ocasión para conocerme a mí. Soy muy parco en alabar a nadie. Rarísimamente se me ha oído elogiar ninguna virtud de mis hijos e hijas; antes al contrario. No obstante, puedo y debo en esta ocasión anunciaros y participaros que, en mi concepto y presentimiento, vuestro modo de vivir es acepto y agradable a Dios y a sus ángeles.

No tengo otro fin alguno en deciros esto, sino para que, persuadidas de la verdad del camino, sacudáis con más fuerza las tentaciones, y  no cuidéis sino de perseverar” (Ct 13). 

FELICES VOSOTRAS  porque:

“La divina providencia, o Dios como hortelano, os ha sembrado a vosotras por la creación en los jardines de la Iglesia, y sois una especie de semilla que ha de producir como frutos y flores, pobreza y penitencia. Cuidad de conservaros y sosteneros, creciendo continuamente en virtudes; yo no quisiera engañarme, pero por el momento lleváis, me parece, un buen arranque, y prometéis dar buen fruto” (Ct 13). 

FELICES VOSOTRAS  porque:

“Para mí es un consuelo y una satisfacción saber que Jesús está con vosotras, que os consuela y conforta. Pero esto no me quita la pena pues siento vivamente vuestras privaciones, y deseo con ardor os dé el cielo una salud de hierro para que podáis perseverar. Una cosa os ha de tranquilizar, y es el saber que el padre que os dirige no os descuida ni os descuidará… y que está dispuesto a cualquier sacrificio que Dios le pida por vosotras” (Ct 73) 

FELICES VOSOTRAS  porque:

“Sois una familia, una joven bella y apreciable para Dios, mas el siglo que vive en otra región, la ve fea y la desprecia… Somos la familia de Elías. Su misión en el mundo tiene sus formas y época señalada y marcada en los eternos decretos de Dios. Sólo a éste toca el dirigiros. Él es el que os abrirá paso a su día… Una sola cosa os puedo asegurar y es que delante de Dios vais bien” (Ct 75-77). 

FELICES  VOSOTRAS  porque:

“Veo con gran satisfacción mía, que perseveráis en la vocación. Una sola pena tengo y es que estéis reducidas a tanta estrechez de casa, más esperad contentas… ¡Qué pobreza! Contentaos con lo que Dios os da. Estáis contentas, yo lo sé, y para mí, vuestra satisfacción es la mía. “Yo me alegro muchísimo de saber que todas perseveran. Ahí está el dedo de Dios. Es obra suya y seguirá su carrera” (C 76-71). 

FELICES VOSOTRAS  porque:

Vuestras enfermedades, privaciones espirituales y corporales, vuestra posición de abyección, vuestra pobreza, todo esto cuando cae sobre almas generosas a sufrir, no es más que honor y gloria y causas de alegría. Yo admiro en vosotras la obra de Dios. Me complazco en ella, como Dios se complace, no en vuestras privaciones y penalidades, sino en un espíritu fuerte que las sostiene” (Ct 77). 

FELICES VOSOTRAS  porque:

 “Vuestra obra es la mía y la mía y la vuestra es la obra de Dios. Por lo mismo que nuestra obra es obra de Dios, o no marchará o ha de fundarse sobre la protección especial de su providencia. Ha de marchar desarrimada y desapoyada de todos los auxilios humanos” (Ct 77). 

FELICES VOSOTRAS porque:

“En medio de los sacrificios y de las pruebas, perseveráis firmes y constantes. Estoy sumamente edificado de saber vuestra voluntaria pobreza, vuestra penitencia y mortificación, vuestras privaciones y vuestra observancia, pero he tenido una vivísima   pena de saberos en tanta pobreza y enfermedad, no por la pobreza y dolor, sino por temor   que no fallezcáis. Pero Dios sobre todo” (Ct 85). 

FELICES VOSOTRAS porque: 

El amado os ama con amor eterno, puro, leal, constante, desinteresado, con pasión y con una pasión igual a la vuestra… Jesús es vuestra cosa amada. Vuestro corazón ha sido fabricado para amar y amar a el sólo… Este amor se funda en su bondad, no en vosotras,    sino en El… Porque os ama, os crió; porque os ama os redimió y porque os ama, os llama    por vuestros nombres” (Ct 88).

 Queridísimas hijas: “Por ahora, no puedo deciros otra cosa más… Encomendadme a Dios y yo no dejo día y noche de hacerlo por vosotras. Recibid una y mil bendiciones de este vuestro padre que os desea santas: Fray Francisco de J.M. (Ct 99) 

Mª Consuelo Orella



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