“Ya no espero nada de mi mismo, pero lo espero todo de su divina gracia” Francisco Palau Cta 30,4


El 12 de octubre, sábado por la tarde, celebramos los 25 años de mi primera profesión en la congregación de las Hermanas Carmelitas Misioneras.
Tuvimos una santa misa celebrada por el sacerdote jesuita Henryk Urban, SJ acompañado por sus hermanos de la comunidad en nuestra Capilla.
Durante la Santa Misa, al renovar mis votos, pensé en el día en que los pronuncié por primera vez, hace 25 años.



Los hice en la comunidad de las Carmelitas Misioneras en Trzebinia el 19.09.1999 en manos de Hna. Valentina Torres CM.
Mis oraciones y pensamientos se unieron a todas las hermanas Carmelitas Misioneras, de manera especial a las primeras hermanas que el Señor puso en mi camino y a las que providencialmente me han acompañado hasta ahora.
Doy gracias al Señor con alegría por los inconmensurables dones y gracias que he recibido durante este tiempo en la familia del Carmelo Misionero y por cada una de las Carmelitas Misioneras para que seamos faros de esperanza en la Palabra del Señor para los que ya no la tienen.
“Este amor que se funda en Él, y no en vosotras, es la causa de vuestra esperanza” Francisco Palau Cta 88,7,
en la comunión con mis hermanas,
Elzbieta Teresa Urbanska CM
de la Comunidad “María de la Unidad” en Bucarest.

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