La comunidad «Santa María de la Unidad» de Bucarest (Rumanía) nos cuenta:
Entre el 1 y el 9 de febrero participé con un grupo de jóvenes de todo el mundo en la 11ª edición del Día Internacional de Oración y Concienciación contra la Trata de Personas, organizada por la red mundial de religiosos: «Thalitha Kum”. El tema elegido para este año fue Embajadores de la esperanza: Juntos contra la trata de personas, porque el Jubileo enfatiza la importancia de la esperanza a través de acciones concretas al abordar problemas globales como la terrible realidad de la trata de personas.
El martes 4 de febrero organizamos un Flash Mob en forma de protesta silenciosa para concienciar sobre el fenómeno de la trata de personas. A esta protesta le siguió un momento de oración al que asistieron laicos, personas consagradas y sobrevivientes de la trata de personas, quienes a través de sus testimonios nos ayudaron a comprender el sufrimiento y los desafíos que enfrentan las víctimas de la trata de personas.
El viernes 7 de febrero comenzamos el día visitando al Papa Francisco cuyas palabras nos dieron fuerza, energía, la inspiración que necesitamos para continuar esta lucha contra la trata.
Al final de las encuentros desarrollamos un Llamado a la Acción dirigido a jóvenes de todo el mundo a través del cual nos comprometimos a:
– Educarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean sobre las causas fundamentales, los métodos y las consecuencias de la trata de personas mediante la promoción de enfoques creativos y holísticos.
– Comprometernos activamente con quienes han vivido la traumática experiencia de la trata de personas, en proyectos sostenibles que empoderen y respondan a sus necesidades,
– Colaborar para crear redes físicas o digitales seguras para compartir información, ejemplos de mejores prácticas,
– Organizar talleres, sesiones formativas y actividades para compartir conocimientos, concienciar y desarrollarnos,
– Reunir a víctimas, supervivientes y otros profesionales de diversos campos como abogados, trabajadores sociales y psicólogos para garantizar un enfoque integral.

En este año jubilar, queremos resaltar la esperanza de actuar para la transformación, al tiempo que incrementar nuestro compromiso diario para poner fin a la trata de personas, un delito que afecta muchas vidas, especialmente las más vulnerables: jóvenes, niños y mujeres.
Estoy muy agradecida a las Hermanas Carmelitas Misioneras de Bucarest, con las cuales trabajo cada día en la casa refugio para víctimas de violencia doméstica y trata de personas, para haberme dado esta oportunidad de participar a este importante encuentro de la red mundial de religiosos «Thalitha Kum”. Esta experiencia me hace más consciente de mi trabajo, me ayuda a abrir mis horizontes, a conocer personas nuevas y crecer en mis conocimientos profesionales.

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