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Mujer y Derechos Humanos

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Desde el Área de Justicia y Solidaridad en su sección de Acción Social, han enviado, con motivo de este día 10 de diciembre, día de los Derechos Humanos, una nota con la que se pretende lanzar una pequeña reflexión sobre la situación de la mujer.

 

"Generalmente, y sobre este tema, siempre dirigimos la mirada al exterior, los de fuera, los excluidos, marginados, hombres y mujeres. Y es una urgencia, ciertamente, la dimensión social de la evangelización, como bien nos recuerda el Papa Francisco en Evangelii Gaudium, y preguntarnos: “¿dónde está tu hermano esclavo?” No nos hagamos los distraídos, nos dice el Papa. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos!

Y doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos. Sin embargo, también entre ellas encontramos constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano…” (E.G,Nº 211-212).

Con esta breve reflexión, y haciendo memoria del significado de este día, invitamos a la Vida Religiosa, sobre todo femenina, a dirigir la mirada de los Derechos Humanos también al interior de nuestro hábitat: Derechos humanos y Sociedad, derechos humanos e Iglesia, Institución, Comunidad… En todos estos ámbitos, ¿hay algún tipo de dominio? ¿violencia? ¿presión? ¿violencia en el ejercicio del poder, opresión, imposición de modos y formas…? ¿Hay espacio para el derecho y la justicia, el sentido de la alteridad y lo diferente según el principio bíblico del Génesis: “a imagen y semejanza de Dios nos creó”?

Buena y oportuna ocasión para evaluar también la Vida Religiosa a la luz de los derechos humanos, un irrenunciable con sello de Evangelio.

Y si tuviéramos la suerte de obtener buena calificación, nunca dejar de mirar la realidad circundante, para que brille la dignidad humana en nuestro pueblo, y seguir viviendo aquello que queremos que el mundo viva: un mundo de respeto, justicia,  libertad, igualdad, hermandad…

La pasión por lo humano y pasión por lo divino. Dos pasiones en una, o dos amores en uno, como Jesús: “Porque quien me ve a Mi, ve al Padre Dios”. Y todo cuanto hagáis a los demás a Mi me lo hacéis”.

Recordemos tan sólo el artículo primero de los 30 que señala la Declaración Universal: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Es Adviento, tiempo oportuno para la espera. Tiempo propicio para renacer al Amor. Silencio y Palabra. Atención y Escucha, a los sonoros Ecos de la Vida. Por las afueras y periferias, y desde la humildad de los sencillos pastores. La Salvación  está cerca. ¡Maranatha! ¡Ven Señor Jesús!

Buen Adviento, y experiencia gozosa de Buena Noticia.

Justa del Sol Hernando,



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