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Hna. Mª José Carrasco Rouco

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Con mucho sentimiento pero con una gran esperanza os comunicamos el paso a la “VIDA” de nuestra querida Hermana MARIA JOSÉ CARRASCO ROUCO. Ha fallecido el día 18 de diciembre, fecha de su cumpleaños, a los 61 años de edad y 36 de vida Consagrada.  La enfermedad y el sufrimiento la han ido disponiendo para vivir más unida al Señor, acudir a su cita y celebrar la Pascua Eterna con Aquel a quien se había entregado de por vida. Ha fallecido en el Hospital Centro de Cuidados Paliativos Laguna, Madrid. 

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María José nació en Vilalba (Lugo), el día 18 de diciembre de 1958. Ingresó en el noviciado en Valladolid, Cdad. “Madre de la Esperanza” y profesó también en Valladolid, el 17 de septiembre de 1983.

En su trayectoria vocacional ha vivido y realizado diferentes actividades apostólicas, en el área de la sanidad tanto en España como en las misiones de África. María José realizó siempre su entrega con mucha delicadeza, bondad y gran responsabilidad, dedicada sobre todo a los más pobres, ancianos y necesitados. Compartió su vida y misión en las comunidades de: Salamanca: “El Carmelo”; y “Santa Teresa” (juniorado); Kaphiri, (Malawi): “Nuestra Señora de África”; Malagón: “Santa Teresa” y Madrid: “Santa Teresa”. Durante los años que estuvo con permiso de ausencia al cuidado de su familia, mantuvo una fraterna y cercana relación con las comunidades de La Coruña: “Sagrado Corazón y Virgen del Carmen” y Oviedo: “Santa Teresa”; de ellas recibió mucha acogida y apoyo. En marzo de 2019, ya enferma, se incorporó a la comunidad “Santa Teresa”, Casa Provincial de Madrid. Es en esta última comunidad donde, después de una dolorosa enfermedad, el Señor la ha acogido en su Reino de Paz.

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María José era una persona buena, muy sencilla, acogedora, amable, siempre disponible. Mujer de fe profunda y muy fuerte en el sufrimiento, como lo ha manifestado en su enfermedad, que la encontró en plena actividad apostólica sin apenas darse cuenta, Los últimos meses han sido difíciles para ella, sobre todo teniendo en cuenta la situación delicada que tenía que afrontar, a causa de la edad de su madre y las limitaciones físicas  en  su familia.  Unida a la pasión de Cristo, con Él ha sufrido y con Él ha resucitado. Como familia provincial  que goza y sufre con todos sus miembros, damos gracias al Señor por la vida, la vocación, la entrega y servicio a la Iglesia y a la Congregación realizados por nuestra hermana.

 

Como Familia que vive la alegría de la comunión, damos gracias por el testimonio de su vida y oramos al Señor para que la tenga ya en su Reino de Paz y de Amor. Contamos también con su intercesión ante el Padre por el Carmelo Misionero para que seamos fieles a nuestra vocación al servicio de la Iglesia por la extensión del Reino.

 Madrid, 21 de diciembre, 2019

 

                                                                                          Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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