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Hna. Blasa Cabodevilla Sagues

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Como Iglesia y como Familia, en comunión y esperanza, os comunico el “paso a la Vida” de nuestra querida Hna. BLASA CABODEVILLA SAGUES, que ha fallecido el día 16 de enero de 2020, a los 98 años de edad y 74 de Vida Consagrada. Las palabras de San Pablo: “he corrido la meta, he mantenido la fe…” las podemos aplicar a nuestra Hermana. Si, ya ha llegado a la meta. Ya ha tenido lugar su encuentro con Aquel a quien se entregó de por vida con generosidad. La enfermedad, aceptada con una profunda fe, la ayudó para prepararse a recibir al Esposo.

 

 

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Hermana Blasa nació en Zabalceta, (Navarra) el día 3 de febrero de 1921. Procede de una familia de fuerte vivencia cristiana y misionera que ha enriquecido al Carmelo Misionero con el don de cuatro de sus hijas Carmelitas Misioneras y un hijo religioso Capuchino. Ingresó en el noviciado de Pamplona en 1944 y profesó el 30 de agosto de 1945.

 

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En su vivencia carmelitana, Blasa ha realizado diferentes actividades tanto apostólicas como formativas y de gobierno en varias comunidades: Pamplona: “San Francisco Javier”; Barcelona: Casa Madre “San José”; dos comunidades en Roma: “Mater Inmaculata”; y “Padre Palau”; San Sebastián: “Mater Carmeli”; Pamplona: “San José”; Burgos: también en dos comunidades: “El Carmelo”; desde 1995 y la Residencia “El Carmen”, desde 2013. En esta última comunidad, la hermana donde recibe la llamada del Amigo que la invita al gozo eterno.

 

 

Hermana Blasa colaboró en la Congregación en los servicios de Educación, Formación de las hermanas y Gobierno, servicios que siempre realizó con una exquisita responsabilidad, con mucha generosidad, con alegría. Era muy detallista, servicial. Sus 74 años de Vida Consagrada en el Carmelo han sido un gozoso testimonio de vivencia vocacional, de fidelidad al seguimiento de Jesús y de entrega generosa a las hermanas y a cuantas personas encontró en su misión. Mujer de una profunda vivencia teologal, muy orante, gozaba en la preparación de la Liturgia, muy amante de la Virgen. Las hermanas que han convivido y trabajado con ella dan testimonio de la generosidad y saber hacer de Hna. Blasa. Siempre estaba dispuesta a ayudar a todos, amable, generosa, fuerte en el sufrimiento, como lo ha manifestado en los últimos años de su vida. Agradecida, lo fue hasta el final. 

 

Querida Hermana Blasa, juntas damos gracias al Señor por el testimonio de tu vida al servicio de la Iglesia y de la Congregación. Sabemos que ya estás compartiendo, con todos los elegidos, el gozo eterno del Banquete del Reino y nos alegramos de que hayas “recibido la corona de la victoria y entrado en el gozo de tu Señor.” Seguimos contando con tu intercesión ante el Padre Bueno.

 

 

 

 

                       

             Madrid, 16 de enero 2020

 

                                                                                          Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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