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Hna. Mª José Fernández Ibáñez

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Con dolor y esperanza en Cristo resucitado os comunicamos el “paso a la Vida” de nuestra querida Hermana MARÍA JOSE FERNANDEZ IBAÑEZ. El día 19 de febrero de 2020, el “dueño de la mies” la ha llamado para participar del Banquete eterno preparado para cuantos vivieron en fidelidad el mandamiento del amor. María José vive ya con Aquel que la sedujo y llenó plenamente su vida. Tenía 80 años de edad y 59 de Vida Consagrada. Ha fallecido en la comunidad “Madre de la Esperanza” de Valladolid. Ha vivido con la lámpara siempre encendida, se sentía preparada para acudir a la cita y celebrar la Pascua Eterna.   

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María José nació el día 9 de marzo de 1939 en La Uña (León). Ingresó en el Carmelo Misionero en el Noviciado de Pamplona el año 1958 y profesó en Pamplona el 11 de mayo de 1960.

Al año de profesar, con el gozo del “iré donde la gloria de Dios me llame”, cruzó el ancho mar y llegó a Canadá. En su trayectoria vocacional y apostólica ha realizado diferentes actividades apostólicas: varios años ha estado en responsabilidades de Gobierno y de Formación, ha realizado servicios en Sanidad, tanto en España como en Canadá y África, servicios que, siempre realizó con mucha generosidad, con gran sencillez y mucha responsabilidad, y esto, en medio de la enfermedad que la acompañó varios años. La encontramos en las comunidades de: Pamplona: “San Francisco Javier”; Barcelona: “Casa Madre San José”; Joliette y Montreal, (Canadá): “Nuestra Señora del Carmen”; SanSebastián: “Mater Carmeli”; Oviedo: “Santa Teresa”; Burgos: “El Carmen”; Roma: “Padre Palau”; Zaratán: “Santa Teresa del Niño Jesús”; Vitoria: “Mater Carmeli”; Lubumbashi (República del Congo): “San José”; Nairobi (Kenia): “San Juan de la Cruz”; Douala (Camerún): ”Santa Teresita”; Salamanca: “El Carmelo”; Valladolid: “Virgen de la Esperanza”. En el 2017 María José llegó a esta última comunidad; aquí ha vivido la última etapa de su vida, y de aquí, con la paz de quien se sabe en las manos del Padre, marchó a celebrar su Pascua eterna.

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Recordar a María José es recordarla como una mujer de una profunda vivencia teologal, amante del silencio, de la oración. Era sencilla, muy humilde, acogedora, amable, muy fraterna, una verdadera hermana, siempre dispuesta a los más arriesgados servicios. Las hermanas que hemos convivido con ella la recordamos como una persona de paz, siempre dispuesta a hacer el bien, a ayudar, a disculpar. Gozosa de su consagración al Señor, la vivía como un servicio a la Iglesia y a los hermanos, sobre todo a sus hermanos africanos con los que gozaba, con los que trabajaba con mucho cariño y a los que sabía valorar y respetar. La Virgen era su Modelo, sabía vivir a su estilo. La enfermedad la acompañó parte de su vida, pero nunca dio importancia a su mal. Destacamos de Mª José entre otras cosas su valentía y riesgo, para comenzar algo nuevo, ella creó e inició la ONG Prokarde, junto con otras hermanas y ha sido la Primera Presidenta de la misma.

 

Gracias María José por tu vivencia en la Viña del Señor, por tu entrega generosa a la Iglesia y a la Congregación, por el testimonio de tu vida, vocación. Te encomendamos nuestra presencia para que nos ayudes a ser evangelizadoras en el mundo de hoy, en cualquier lugar que nos encontremos. Que el testimonio de tu vida reavive en todas nosotras el espíritu misionero y la disponibilidad para “ir donde la gloria de Dios nos llame”. 

 

Madrid, 20 de febrero de 2020 

                                                                                                   Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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