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Hna. María Monné García

“he corrido hasta la meta, he mantenido la fe...”

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Como Iglesia, como familia y siempre en comunión y esperanza, os comunicamos que tenemos una nueva intercesora en la Casa del Padre. El día 5 de marzo, el Señor llamó a nuestra querida Hermana MARÍA MONNÉ GARCÍA a participar en la Pascua Eterna. Ha fallecido a los 93 años de edad y 66 de Vida Consagrada, en la Comunidad “Nuestra Señora de las Virtudes” de Tárrega (Lérida).

 

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Hermana María nació el día 14 de mayo de 1926 en Terrassa (Barcelona). Ingresó en el Carmelo Misionero el 24 de febrero de 1953 e hizo du Profesión religiosa el día 28 de agosto de 1954 en el Noviciado “San Francisco Javier “de Pamplona.

Las comunidades de Pamplona: “San Francisco Javier”; Valladolid: “Residencia Sanitaria”; Bilbao: “Ginecoyatreo Virgen de Begoña”; Silay City: “Hawaiian Company”; Iloilo City: “Jesús y María”; Kuwait: “Mowasat Hospital”; Quezon City: “San José”; Lérida: “Santa Teresita”; Lérida: “Padre Palau”, Tárrega: Nuestra Señora de las Virtudes han sido testigos de la vida plena y gozosa de nuestra querida Hermana. Era una mujer de fe, muy generosa, alegre, con una gran capacidad de entrega, de servicio; un alto sentido de responsabilidad y profesionalidad en las diferentes actividades que le confió la Congregación: Ecónoma Provincial de Filipinas; en el campo sanitario, tanto en  España como en Filipinas y en Kuwait, como en la Liturgia, la Catequesis, ayuda a Cáritas, que con tanto amor realizó durante largos años en el Santuario de Santa Teresita en Lérida, donde supo sembrar aquellos valores evangélicos  que fueron siempre la norma de su vida y  acogiendo con cercanía y respeto a cuantos acudían al Santuario.

 

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Hna. María sentía una devoción especial por la Virgen; era amante del silencio, orante; tenía finos y delicados detalles de servicio cariñoso y cercanía fraterna con sus hermanas de comunidad, y con cuantas personas se comunicaban con ella. Conocedora del Carisma y amante de su vocación de Carmelita Misionera, lo vivió con un gozo grande, consciente de que vivirlo en fidelidad era un servicio a la Iglesia y a la Congregación.

 

Gracias María por tu servicio en la Viña del Señor, por tu entrega generosa, por el testimonio de tu vida, vocación y misión. Te encomendamos la Vida y Misión del Carmelo Misionero en la Iglesia, al servicio de tantos hombres que sufren. Contamos con tu intercesión ante el Padre para que, fieles a nuestra vocación, sepamos sembrar siempre amor y misericordia por la extensión del Reino. 

 

Madrid, 7 de marzo de 2020 

                                                                                                   Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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