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Hna. M Ángeles Gorostiza Goenaga

“…Aquí estoy, ¡oh Dios! para hacer tu voluntad”. (Hb, 10,7)

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Os comunicamos que tenemos una nueva intercesora en la Casa del Padre. En este día, 7 de abril de 2020, Martes Santo, el Señor de la Vida llamó a nuestra querida Hermana MARÍA ÁNGELES GOROSTIZA GOENAGA, a participar en el Banquete del Reino que el Padre tiene preparado para los trabajadores de su Viña que supieron amar…Tenía 91 años de edad y 64 de Vida Consagrada. Ha fallecido en la comunidad “Mater Carmeli” de Vitoria (Álava).  

 

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María Ángeles nació el 4 de septiembre de 1928 en Arrázola (Vizcaya), en el seno de una familia cristiana y de mucho amor a la Virgen Carmelitana que despertó en los hijos una fuerte sensibilidad y compromiso vocacional hacia la vida religiosa. María Ángeles ingresó en el Carmelo Misionero, junto con su hermana María Rosario (que actualmente forma parte de la Cdad. “Virgen Blanca” de Vitoria) el año 1953. Profesó en la Cdad. “San Francisco Javier” de Pamplona el 10 de mayo de 1955.

 

 

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En su trayectoria vocacional y apostólica, nuestra hermana ha vivido siempre con un espíritu alegre y con mucha generosidad en diferentes lugares de la Congregación. En España, Portugal y África, principalmente en los servicios de Enfermería, tanto en Centros de Salud, Sanatorios, Hospitales, Clínicas, como con nuestras hermanas enfermas en algunas comunidades: Pamplona; Córdoba; Pernes y Lorenzo Marques (Portugal); Chokué (Mozambique); Madrid; Torremolinos; Segovia; Vitoria, han sabido de su entrega y cercanía. Ha sido en esta última comunidad donde la encontró el Señor con la lámpara encendida. Hermana María Ángeles murió como había vivido, en la paz del Señor, sabía que la esperaban las manos del Padre.

 

La recordaremos como una mujer sencilla, acogedora, de una fe profunda amante del silencio, de la oración y de María. Vivía con gozo su consagración a Dios y su servicio a los enfermos y necesitados a los que se entregaba con esa sonrisa tan suya, sin mirar el tiempo, el cansancio, ni la enfermedad. Siempre cercana, atenta, delicada con todos. La gratitud la acompañó siempre, hasta el final.

 

Nos unimos en acción de gracias al Señor por la vida y la misión de nuestra querida Hermana y oramos al Padre para que goce ya de la Pascua Eterna. Gracias María Ángeles por tu trabajo en la Viña del Señor, por tu entrega generosa, por el testimonio de tu vida y, tu vocación. Te encomendamos el Carmelo Misionero para que permanezca siempre fiel a su vocación al servicio de la Iglesia por la extensión del Reino.          

 

 

                                                                        Madrid, 8 de abril de 2020    

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

 



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