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Hna. Laurentina Pérez Robledo

“…Aquí estoy, ¡oh Dios! para hacer tu voluntad”. (Hb, 10,7)

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Con sentimiento de profunda esperanza, os comunicamos el “paso a la Vida” de nuestra querida Hermana LAURENTINA PEREZ ROBLEDA. Ha fallecido el día 25 de abril de 2020, a los 97 años de edad y 58 de Vida Consagrada, en la comunidad “Santa Teresa” Enfermería de Torremolinos (Málaga). El Señor la encontró con la “lámpara encendida”, a la espera de Aquel que la había seducido y a quien se había entregado de por vida.

 

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Hna. Laurentina nació en Villalpando (Zamora), el día 5 de febrero de 1923. Comenzó el Postulantado en el Noviciado de Pamplona, en 1959 y profesó como Carmelita Misionera el 13 de mayo de 1961.

Recordamos su trayectoria vocacional y apostólica en el Carmelo Misionero en diferentes comunidades: Pamplona; Barcelona; Zaragoza; San Sebastián; Santa Lucía de Gordón (León); Burgos; Medina del Campo; Zaratán; Valladolid y Torremolinos (Málaga). En la enfermería de esta última comunidad, donde se encontraba desde enero de 2015, hermana Laurentina vivió la última etapa de su vida. A lo largo de sus 58 años en el Carmelo Misionero, nuestra hermana ha vivido y realizado diferentes actividades apostólicas. Destacamos su entrega y disponibilidad, sobre todo en el campo de la educación, Hna. Laurentina sentía verdadera pasión por ella. Fue una excelente educadora, se esforzaba por preparar con  gran responsabilidad la formación y educación a la juventud por la que tenía mucho amor. La Catequesis fue otra de sus actividades en la  que supo dar a los jóvenes lo mejor de ella misma en su deseo de ofrecerles una formación integral.

 

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Su vida religiosa ha sido un testimonio de creciente fidelidad al seguimiento de Jesús y de entrega generosa a las hermanas y a cuantos la conocieron. Era muy amante de la vida comunitaria, alegre, comunicativa, gozaba ayudando a las hermanas en sus diferentes servicios  con mucha generosidad y  caridad. Nunca se la oyó hablar mal de  nadie. Mujer orante, muchos ratos en la capilla. Amaba a la Iglesia y a la Congregación.

Gracias Laurentina por el testimonio de tu  vida y vocación, por tu entrega y servicio a la Iglesia y a la Congregación. Sabemos que estás compartiendo el gozo eterno del Banquete Eterno con tantas Carmelitas Misioneras que te han precedido. Seguimos contando con tu intercesión ante el Padre por el Carmelo Misionero que tanto amaste. ¡Feliz Pascua eterna!

Madrid, 27 de abril de 2020

Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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