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Hna. Marcelina Pérez Hormazabal

“…Aquí estoy, ¡oh Dios! para hacer tu voluntad”. (Hb, 10,7)

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Con sentimientos de profunda esperanza os comunico el “paso a la Vida” de nuestra querida Hna. MARCELINA PEREZ HORMAZABAL. Falleció el día 2 de agosto de 2020 en la enfermería de Torremolinos (Málaga). El Señor salió a su encuentro y al verla con la “lámpara encendida”, la condujo a esa VIDA, la verdadera, donde ya goza del Amigo que la sedujo y a quien ella se entregó de por vida.  Falleció a los 87 años y 69 de vida consagrada.   

 

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Hna. Marcelina nació en Almansa (Albacete) el 28 de diciembre de 1932. Ingresó en el Noviciado de Pamplona el 24 de agosto de 1949 y Profesó en el Carmelo Misionero el 3 de marzo de 1951.

 

En su trayectoria vocacional y misionera la encontramos en las comunidades de Pamplona; Vertientes y La Habana (Cuba); Granada; Alcalá de Guadaira y Sevilla; Madrid; Plan del Pino (San Salvador); Salamanca; San José (Costa Rica) y desde el 2005 en la Cdad. Santa Teresa, Torremolinos. Allá por donde pasó, ha vivido y realizado muchas y muy diferentes actividades apostólicas, de  educación, de formación: (acompañamiento de novicias), gobierno: (secretaria provincial), así como otros servicios que siempre realizó con gran esmero, mucha delicadeza y gran responsabilidad.

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Sus 69 años de vida religiosa han sido un testimonio de creciente fidelidad al seguimiento de Jesús y de entrega generosa y humilde a cuantas hermanas y otras personas entraban en contacto con ella. Las hermanas que han convivido con ella la recuerdan  como  una persona con un corazón bueno, sencilla, acogedora, amable y bondadosa. Mujer de fe profunda y muy fuerte en el sufrimiento, como lo ha manifestado en el largo  proceso de su enfermedad hasta el último momento. Detallista y muy agradecida, lo fue hasta el final.

Gracias Marcelina  por tu vida y vocación, por tu entrega y servicio a la Iglesia y a la Congregación. Sabemos que ya estás compartiendo con el Señor esa Vida verdadera, eterna, gozosa, junto también con la Madre, a la que tanto amaste y con todos los elegidos que te han precedido en el Banquete del Reino. El Carmelo Misionero, tu amada Congregación, te recuerda con cariño y sigue contando con tu intercesión ante el Padre. ¡Feliz Pascua eterna!

 Madrid, 4 de agosto de 2020

 Hna. Carmen Ibáñez Porcel



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