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Hna. M de la Luz Pérez Montoto

“…Aquí estoy, ¡oh Dios! para hacer tu voluntad”. (Hb, 10,7)

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Os comunico que tenemos una nueva intercesora ante el Padre. Las palabras del Apocalipsis “estoy a la puerta y llamo” se las podemos aplicar a nuestra Hna. María de la Luz PÉREZ MONTOTO que tenía la puerta abierta y la lámpara encendida para dejar entrar a su Señor y celebrar con Él, el Banquete eterno. Falleció el día 22 de agosto de 2020 a los 93 años de edad y 73 de Vida Consagrada, en la comunidad “Santa Teresa”, enfermería Casa Madre, Barcelona.

 

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Hna. María de la Luz nació en La Riera (Asturias), el día 14 de septiembre de 1926. Ingresó en el Carmelo Misionero el 24 de febrero de 1945 y profesó como Carmelita Misionera el día 11 de septiembre de 1946 en Pamplona.

Recordamos a Hna. María de la Luz en su trayectoria vocacional y apostólica a lo largo de sus 73 años como Carmelita Misionera. Ha vivido siempre con generosidad, alegría y responsabilidad, dando siempre lo mejor de ella misma a las hermanas, en su trabajo cotidiano en Argentina y España, junto a las hermanas mayores y en otros sectores apostólicos. Realizó sus servicios en las comunidades de Pamplona; Barcelona; Masnou (Barcelona); San Sebastián; Torrelavega (Cantabria); Cinco Saltos, Santa Fe y La Banda (Argentina); Roma; Es Castell (Menorca); Tárrega (Lérida); Benidorm (Alicante); En Barcelona estuvo al principio de su vida religiosa en la Clínica de la Alianza y los últimos años de su vida también en Barcelona: “Santa María del Mar”, “San José” y “Santa Teresa ” Enfermería de la Casa Madre, donde vivió los últimos años de su vida.

 

 

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En la trayectoria vocacional de Hna. María de la Luz descubrimos las huellas de su caminar: la fidelidad y gozo de ser Carmelita Misionera; su servicio y disponibilidad; su acogida y buen hacer en la comunidad y en los lugares donde ha vivido y trabajado por el Reino. Era una persona sencilla. En los años vividos con su prolongada enfermedad de alzhéimer, la recuerdan como una  mujer buena y amable; siempre agradecía cualquier servicio que se le hiciese y era querida por todas las personas que le atendían. Así se expresan sus hermanas de comunidad: “nos ha dejado la huella de su espíritu fuerte y de su paz serena en la enfermedad”.

 

Por esta riqueza de vida y, en comunión de hermanas, alabamos y damos gracias al Señor por la presencia, la vocación y el servicio de nuestra Hna. María de la Luz. Contamos con su intercesión ante el Padre y le pedimos que su testimonio sea estimulo en nuestro camino de fidelidad vocacional.     

 

                                                            

 

Madrid, 24 de agosto de 2020

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

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