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Hna. Aurora Tanaleon Tamargo

Hna. Aurora Tanaleon Tamargo fue llamada por el Señor el día 18 de julio de 2024, pertenecía a la comunidad “Nuestra Señora de las Virtudes” de Tárrega (Barcelona).

Hna. Aurora nació en Aguisán (Filipinas) el día 13 de agosto de 1936.

Comenzó el postulantado en Iloilo (Filipinas) el 14 de diciembre de 1957 para profesar en el mismo lugar el 21 de junio de 1959.

En Filipinas era conocida como: “Sor Aurora”, o “Sr. Au”, como la llamaban cariñosamente todos los que la conocieron, fue un icono de fraternidad, generosidad y disponibilidad para muchas personas.

Fue una de las primeras postulantes, junto con Hna. Mª Elena Pampliega y otras hermanas que tuvieron la valentía de permanecer fieles al carisma del Carmelo Misionero que dio una dirección totalmente distinta a aquel grupo de hermanas que había fundado Margarita Torre en Iloilo City y a quienes el Obispo Cuenco les dio un ultimátum: “o disolvían la Congregación de “Carmelitas Misioneras de Jesús y de María de La Paz”, (Iloilo City), como así se llamaba la Congregación a la que pertenecían,o llevaban una carta de recomendación al General de la Orden de Carmelitas Descalzos, el P. Anastasio, OCD para que autorizara la agregación a una Congregación Carmelita que les pudiera dar formación.

Algunas de las Hnas. Pioneras en la agregación fueron Presentación San Martin, Guillermina Ferreras, Antonia Erviti,…

El arranque del Carmelo Misionero, en 1956 comenzó con 35 hermanas profesas, de ellas 4 de votos perpetuos, 9 novicias y 11 postulantes entres las cuales se encontraban Aurora Tanaleón y Mª Elena Pampliega. Como se les dio la oportunidad de seguir en una congregación filipina o integrarse en el Carmelo Misionero, la mitad de ellas prefirieron trasladarse a Bacolod City y continuar bajo la dirección del Obispo Camomot.

Las dificultades que experimentaron los primeros grupos de hermanas ante la situación económica tan sumamente difícil, los trámites de entrada que no terminaban de resolver, la incapacidad de entender la lengua y la cultura…. y otras muchas realidades incluidas las dificultades de convivencia, etc. etc. etc… hicieron la vida muy difícil para ambas partes, tanto a las hermanas filipinas como a las españolas. No fueron fáciles los primeros pasos de la agregación con personalidades y culturas tan dispares.

En enero de 1974 encontramos a Sr. Au, totalmente inmersa en la formación de las jóvenes que querían ser Carmelitas Misioneras. Como formadora y guía espiritual de las Hermanas que pudieron compartir la vida con ella en el Carmelo Misionero, enseñó muchas lecciones valiosas a través del don de su persona y de la vida misma que vivió.

Antes de convertirse en formadora, fue enviada a Roma para realizar estudios teológicos en Regina Mundi. Cuando regresó a Filipinas, se convirtió en maestra de novicias durante 8 años. Posteriormente, fue elegida Superiora Provincial por dos mandatos y otros dos seguidamente, fue elegida Consejera Provincial. Después de su servicio en el Gobierno, pasó a formar parte del equipo de formación de Hermanas que se preparaban para la Profesión Perpetua de Votos.

Hna. Au, repetía con insistencia “Quiero ir destinada a España, a cuidar de las hermanas mayores, y morir allí; ofrezco mi vida en agradecimiento, por la entrega de las primeras Hnas. españolas que llegaron a estas tierras y nos dieron formación…”

En 1997 cumplió su sueño de venir a España como misionera para servir a nuestras hermanas españolas mayores.

Casi todas las Hermanas que han vivido con ella están muy edificadas por sus admirables cualidades como líder al estilo de Jesús de Nazaret: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor”.

Tenía el don de la escucha, siempre disponible para atender las necesidades de las Hermanas, muy servicial y humilde para hacer cualquier cosa al servicio de la comunidad.

Como buena cocinera, le encantaba preparar platos especiales para la comunidad. También era muy evidente su amor por los pobres. Ella haría todo lo posible para encontrar todos los medios para ayudarlos.

Pero, sobre todo, era una mujer ORANTE y se dejó formar desde el mensaje y la doctrina de los grandes santos carmelitas, Teresa y Juan de la Cruz y del Padre Fundador. Haciendo vida estas convicciones fue fiel toda su vida a su vocación de Carmelita Misionera. Como formadora, ella realmente enfatizó estar CENTRADA en CRISTO y llena de AMOR a NUESTRA SEÑORA DEL CARMELO.

Su primer destino en España fue la Casa Madre llena de hermanas mayores, donde permaneció varios años cuidando a las hermanas, a pesar de su débil salud, hasta que fue destinada a Tárrega. Ha sido Superiora local tanto en Barcelona como en Tárrega.

Y, aunque ha estado a punto de volver a Filipinas, por el deseo de nuestras hermanas y su familia, sin embargo, el Señor le concedió el deseo de su corazón: morir en España, y además el día que iniciábamos nuestro VI Capítulo Provincial.

Sr. Au-Au, como la llamaban amistosamente, una hermana con un cuerpo muy frágil, pero con un gran espíritu, muy enferma y delicada, pero apenas le daba importancia; sencilla, servicial, comprensiva, con un corazón pura bondad, que no hacía acepción de personas…. con quien te sentías como “en casa”. Una hermana amante de las flores, de las plantas, de la naturaleza, cultivando los terrenos aptos para ello……… 

Hna. Aurora, Sr. Au, se fue de noche, sin hacer ruido, por la mañana su cuerpo yacía en la cama, pero su alma ya estaba inaugurando el VI Capítulo Provincial, en la Casa del Padre. Siempre estarás en nuestros corazones. Nos sentimos verdaderamente bendecidas por haberte conocido y ser hermana tuya.

Damos gracias al Señor por tu vida y por tu aportación al Carmelo Misionero y a la Iglesia en estas dos parcelas de Filipinas y España. Nos despedimos por ahora, pero sabemos que algún día te volveremos a ver en el cielo. ¡TE QUEREMOS!

Hna. Cecilia Andrés

Madrid 19 de julio de 2024

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