“Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él dará mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. ¡Aleluya!” (Jn 15,5)
Hermana Felisa Pérez falleció el día 6 de mayo de 2026, a los 90 años de edad y 63 de Vida Consagrada, en la comunidad “Mater Carmeli» de Vitoria.

Hna. Felisa nació en Valdemoro de San Pedro (Soria) el 2 de mayo de 1936 y profesó como Carmelita Misionera el 10 de noviembre de 1962 en el noviciado de Pamplona. Ha vivido en varias comunidades y realizado diferentes actividades. Su principal misión ha sido la de cuidar y atender a los enfermos en Clínicas, Hospitales y Centros de la Seguridad Social.
Recordamos los lugares más significativos: Madrid (casa provincial y Getafe), Villava (Navarra), Pamplona, Rincón de Soto (La Rioja) y Vitoria. Ella nos ha dejado el testimonio de una vida entregada al servicio de “Dios y de los prójimos”, al estilo de nuestro Padre Fundador, vivía su vocación de Carmelita Misionera con gran fidelidad. En las comunidades recuerdan la huella de su acogida, sencillez y buenas relaciones con todas; se mostraba reservada en el compartir comunitario, pero profunda en la vivencia interior, orante y contemplativa.
En la misión la recordamos cuidando a los enfermos, trabajo que realizaba con profesionalidad y dedicación. En la comunidad de Vitoria, donde llegó en el año 2005, su principal actividad fue la portería; en ese lugar importante, entrada a la casa, queda grabado el testimonio de su acogida, prudencia, amable sonrisa y atenciones fraternas.

La vida a todos nos pasa factura, también a Felisa, la fatiga del camino, el aumento de las limitaciones físicas y cognitivas motivaron su ingreso en la enfermería; allí ha vivido unos meses, donde ha estado muy bien cuidada por las hermanas y el personal sanitario de la enfermería. Le costó aceptar el cambio, el dejarse cuidar, el depender de los demás. Sin embargo, a pesar de los cuidados, y sin esperarlo, se agravó su situación física y fue ingresada en el Hospital. Allí ha vivido los últimos días con paz y acompañada, día y noche, por hermanas y auxiliares de la Enfermería. En algunos momentos ha mostrado su gratitud a quienes la acompañaban, cuidaban y visitaban con una palabra, un abrir y cerrar de ojos, un apretón de manos. Lentamente se ha ido pagando y el día 6 llegó su hora. Ya está en la casa del Padre.
¡Gracias, Felisa! Por tu vida y por tu vocación. Tu presencia sigue viva, especialmente en tu familia y en las Carmelitas Misioneras.
¡Gracias, Felisa!
Madrid, 8 de mayo de 2026
Hna. Gemma Martín
Superiora Provincial

0 comentarios