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Hna. Lidia Gregori

El día 16 de diciembre de 2023 Hna. Lidia Gregori de la comunidad “Santa Teresa” de Paderno Dugnano, y que para la atención de sus necesidades se encontraba en la Residencia de Travagliato, fue llamada a la Casa del Padre.

Hna. Lidia Gregori nació en Concesio (Italia) el 24 de noviembre de 1941 en el seno de una familia numerosa y muy religiosa que ha dado a la Iglesia tres hijos religiosos: ella, una religiosa comboniana y un hermano sacerdote del P. Piamarta (Congregación de origen bresciana). Ella era la más pequeña.

El 11 de abril de 1966 comienza su noviciado y el 15 de abril de 1968 hace sus primeros votos. Todo en Roma, en la comunidad P. Palau.

Gran misionera poco tiempo se gasta en decir los lugares por los que ha pasado: Roma, Roma, Roma… y ya muy frágil y deteriorada, al cerrarse la comunidad San José, de Podere Zara (Roma), es trasladada a la Residencia de mayores de Travagliato para poder ser atendida en sus múltiples necesidades.

Si es cierto que Hna. Lidia no salió de Roma, no es menos cierto, lo que desde esta ciudad ha servido a la Congregación y a la Iglesia. Fue ecónoma, secretaria y consejera del Consejo de la Viceprovincia de Italia. Cuando Italia fue erigida Provincia fue Superiora Provincial y posteriormente consejera. La confianza en que eso era lo que el Señor pedía de ella en esos momentos, le daba la serenidad para conducir el camino del Carmelo Misionero en Italia. No se la oyó nunca una queja, ni siquiera pequeñas conversaciones, porque su silencio, en todo lo que hacía, era oro. Siempre ponía sus dificultades en las manos del Señor.

Siendo ella Provincial de Italia, y gracias a su empeño, se fundó en Polonia. Se desvivió por la fundación y las vocaciones polacas. Para Italia y Polonia siempre será un gran referente.

En sus últimos años de actividad fue Superiora Local, secretaria del Colegio Mater Carmeli de Roma y miembro del Consejo de Administración General.

Si hubiera que destacar un rasgo entre sus múltiples virtudes sería sin duda la alegría. Siempre sonreía, hasta cuando ya no sabía muy bien porque lo hacía.

De corazón muy bueno se podía confiar en ella sin ningún esfuerzo. Sencilla y cercana en las relaciones, muy atenta y detallista, alegre y determinada. Entregada en cada uno de los servicios que prestó. Una mujer entera, exigente consigo misma y atenta con los demás.

Ahora ella está en las manos del que tanto amó, seguro que Él la ha acogido con el amor que reserva para los que le aman.

Su memoria, entre nosotras, será un ejemplo inolvidable de quien se ofrece con todo su ser para seguir a Jesús.

Gracias Lidia por tus 82 años de vida y 55 de Consagrada al servicio de Dios en la Iglesia y la Congregación. Sigue velando por nosotras.

Hna. Cecilia Andrés

Madrid 3 de enero de 2024

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