JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN
POR LAS VOCACIONES

En el contexto del IV Domingo de Pascua – Domingo del Buen Pastor, en el que la Iglesia nos invita de manera especial a rezar por las vocaciones, celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas.
El viernes 24 de abril, en horas de la tarde y noche, fuimos juntas hna. Joanna Gulcz, hna. Irene Son y dos estudiantes de nuestra Residencia Universitaria “El Carmelo” al Seminario de Pamplona con el corazón abierto y muchas ganas de encontrarnos con otros jóvenes.
Desde el primer momento sentimos que no era una noche cualquiera: el ambiente estaba lleno de alegría, de búsqueda y de algo muy profundo que nos unía a todos. Comenzamos con la Hora Santa, en silencio ante el Señor, y ahí experimentamos una paz que no se puede explicar fácilmente, solo vivir. Entre cantos y miradas al Santísimo, cada una fue colocando su vida en las manos de Dios.
Nos impresionó mucho escuchar los testimonios de otros jóvenes que, con sencillez, compartían sus preguntas y su camino. Nos vimos reflejadas en muchas de sus inquietudes: “¿Para quién soy yo? ¿Para quién es mi vida?”. Esa pregunta se quedó resonando dentro de nosotras durante toda la noche. Después, en la cena, pudimos compartir con otros chicos y chicas; todo era cercano, alegre, como si nos conociéramos de siempre.
Y luego llegó el concierto de Hakuna… ¡qué explosión de vida! Cantamos, bailamos, rezamos, reímos… todo al mismo tiempo. Nos conmovió ver a tantos jóvenes unidos por la fe, sin miedo, con una alegría auténtica. Sentimos que la vocación no es algo lejano ni complicado, sino una llamada concreta al amor, a la felicidad verdadera.
Nos fuimos a casa ya de noche, cansadas pero profundamente felices. Cada una llevaba algo nuevo en el corazón: más claridad, más deseo de entregarse, más confianza en que Dios guía nuestra historia. Volvimos agradecidas por poder compartir esto juntas, como hermanas y como comunidad. Y con una certeza muy fuerte: todos somos llamados, todos tenemos un lugar, y es una alegría descubrirlo y caminarlo acompañadas.
Teresa, Alejandra y hnas. Joanna e Irene






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