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Teresa de Jesús, testigo  de oración

El papa Francisco nos ha  convocado este año 2024 a gustar de la riqueza de la oración.

Para esta Cuaresma traemos a una invitada de honor: Teresa de Jesús. Ella no viene a hablar como Maestra, que lo es en grado eminente, se presenta como testigo, se sienta a nuestro lado y nos cuenta lo que Dios ha hecho en la travesía de su vida.

La sentimos como una persona de a pie que, con llaneza, “sin letras, ni buena vida, como mujer ruin” nos relata, en primera persona, el paso de Dios por su vida y cómo le llevó a experimentar el sublime arte de la oración y a implicarle en aquellos tiempos recios que le tocó vivir, en la encrucijada del S. XVI.

Teresa, con su estilo autobiográfico y su componente afectivo pone en el lector de todos los tiempos, gusto por las cosas espirituales; le engolosina para iniciar la escalada desde los “arrabales del castillo” hasta las altas cimas de la mística. ¡Ojalá ponga estos deseos en los hombres y mujeres contemporáneos que buscamos beber de esa agua viva de la contemplación!

Santa Teresa define la oración con cuatro claves interesantes que nos pueden ayudar en nuestros momentos de plegaria. Escuchémosla:

“NO ES OTRA COSA ORACIÓN -A MI PARECER- SINO TRATAR DE AMISTAD, ESTANDO MUCHAS VECES, TRATANDO A SOLAS, CON QUIEN SABEMOS NOS AMA” (V 8,5).

  • Tratar de amistad.

La amistad para Teresa de Jesús es una realidad rica, abierta, realizable en planos diversos; alcanza a la relación de Dios con la persona. Esta amistad humano – divina Teresa la convierte en pieza maestra de su magisterio espiritual. Ella vive y escribe su relación con Dios en términos de diálogo, de trato, de amistad. Amistad siempre iniciada por El y sostenida y desarrollada misteriosamente y progresivamente con El. Bien consciente de ello exclama: “qué gran cosa es haber experimentado la amistad y el regalo con que Dios trata a los que van por este camino” (C 23, 5). Y sellando su itinerario oracional nos dirá: Es “muy buen amigo Cristo, es AMIGO verdadero” 

  • Estando muchas veces

Para Teresa la oración no se concibe sólo en momentos de horario sino a lo ancho y largo de la jornada porque la amistad abarca la existencia y modela la vida. Una característica de la amistad es querer estar con el amigo. “Estar cabe Él” “estar muchas veces, mirarle, escucharle”. Teresa invita a ponernos a los pies de Jesús, “cabe este buen Maestro, muy determinadas a aprender lo que nos enseña. Mirad las palabras que dice aquella boca divinaC26,10). El gerundio “estando”, nos habla de permanecer, sin reloj, largos ratos, para conocer al AMADO que es riqueza sin fondo y para conocerme a mí misma que me “crió a su imagen y semejanza”, colmada de hermosura y dignidad (M 1, 1,1)

  • Tratando a solas

En Teresa, como en todos los orantes está implícita la soledad. La amistad pide intimidad, inmediatez, silencio, presencia. A solas con El solo. La conciencia de estar habitada crea un movimiento de atracción hacia dentro, de interiorización. Ella dispersa en sus inicios, nos dirá: “no ha menester para hablar con nuestro Padre ir al cielo o dar voces, ni alas para buscarle, basta ponerse en soledad y mirarle dentro de sí y no extrañarse de tan buen huésped” (C, 28,2). “Allí, en ese castillo interior tiene Dios sus deleites y, allí pasan las cosas más secretas entre Dios y el alma” (M 1, 1,2). En medio de una sociedad de ruido, de distracción, de superficialidad, como la nuestra, Teresa nos invita a practicar la oración silenciosa, cultivando el silencio, la escucha y el amor callado.

  • Con quien sabemos nos ama

Es gran cosa que el orante tenga la convicción, la fe, de que Dios no sólo es Amor sino que me ama a mí. Teresa personalizó esa relación tan plenamente que pudo confesar en cada página de sus Escritos que se sabía muy amada de Dios.

Ella Sabe con quién trata, con quien intima, quién le trasforma, a quien se abre y se confía. De ahí que, para ella, orar, no consiste en pensar mucho, ni en hablar mucho. El secreto “está en amar mucho”. Y todos los humanos tenemos garantizada la capacidad de amar, por tanto todos estamos habilitados para orar.

La oración no termina en el recinto personal; cuando es verdadera pasa a ser aliento y pulsión para el mundo entero. En las altas escaladas de la mística, nos dirá Teresa; “esos son los dejos que deja la amistad con Dios. Obras, obras quiere el Señor” (M5, 3,11; M3, 1,7). Y les dirá a sus Hijas: “Para esto os juntó aquí el Señor…, estáse ardiendo el mundo, quieren poner a la Iglesia por el suelo. No es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia” (C 2,5). Teresa de Jesús no solo es Doctora y Maestra de oración, es Mistagoga; con pedagogía sapiencial, despierta, introduce y acompaña al orante. La lectura de sus Libros es una buena praxis para este año. Los más fundamentales de sus Escritos son:

Libro de la Vida ( V ); Camino de Perfección ( C );  Las Moradas o el Castillo interior( M)

Hna. M Jesús Zabalza cm

Publicado en Cataluña Cristiana

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