EL CONTACTO DIRECTO CON LOS LUGARES PALAUTIANOS AYUDA A REGENERAR LA VOCACIÓN Y EL ESPÍRITU MISIONERO
Estos espacios vinculados a los orígenes de nuestro Fundador P. Francisco Palau Quer, están actualmente bajo la responsabilidad directa del Gobierno General. Este cambio responde a la necesidad de mayor proyección internacional ya que estos lugares están considerados como patrimonio Congregacional. La importancia que han ido adquiriendo y la necesidad de atenderlos adecuadamente, tanto en recursos como en personal, superaban las posibilidades de una Provincia como la nuestra.
En este sentido, ha sido un paso adelante. Es cierto que inicialmente hubo un cierto sentimiento de pérdida. Durante muchos años estos espacios han sido responsabilidad de la Provincia “Mater Carmeli” de Europa, los sentíamos muy nuestros porque los habíamos cuidado y acompañado durante mucho tiempo. Lo más profundo es percatarse de que, de alguna manera, volvemos a los orígenes. Ahora es toda la Congregación la que asume la responsabilidad de estos lugares fundacionales con la voluntad de potenciarlos y dotarlos de más recursos.
Son focos de irradiación espiritual misionera. Las nuevas tecnologías permiten dar a conocer mejor estos espacios, facilitar visitas, también virtuales, y llegar a muchas más personas de todo el mundo. Todo ello requiere un proyecto ambicioso y recursos que el Gobierno General está impulsando gracias a la colaboración de todas las Demarcaciones de la Congregación.
Estos espacios no tienen solo un valor histórico. Tienen un sentido casi sacramental. El contacto directo con los sitios fundacionales ayuda a regenerar la vocación y el espíritu misionero. No se trata solo de visitar un espacio para recordar lo que pasó, sino de dejarse interpelar por el Carisma que nació en estos lugares y que están vinculados a toda la familia palautiana, movimientos laicales como el CMS y diferentes ramas que van saliendo con la inquietud de conocer y profundizar la Espiritualidad carmelitana palautiana.
No se trata simplemente de venir a España o Francia para apoyar estas comunidades, sino que con corazón misionero, integrarse en la cultura concreta, con sensibilidad y compromiso en la Iglesia Local, con pastoral sinodal de comunión. Es importante que estos espacios no sean solo sitios de acogida de peregrinos o de memoria histórica, sino también comunidades plenamente integradas en la vida diocesana.
Francisca Mª Esquius CM






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